lunes, 17 de marzo de 2008

Unas dos más

-17/03/2006- El verano no dejaba los recuerdos escolares, sentado entre alumnos (alrededor de los 25 a cuarenta y tantos años) permanecía luchando contra los provocadores sueños que de ratos me venían al ver al profesor del curso de Administración de redes escribiendo con el indeleble sobre el pizarrón blanco, tan blanco como una nube suavecita para posar aquellas cabeceadas contra el teclado. Juan, el barbudo compañero de mi derecha me miraba de reojo y de ratos me pasaba la voz cuando el profesor estaba por acercarse para observar si ya ibamos por las mismas sendas de éste.
-¿No te gusta el curso o qué? -me dijo sin mesura y algo irritado.
Sólo atiné a decirle que el día anterior estuve en la casa de unos amigos en pequeña celebración que me había dejado demasiado agotado, estaba de boleto pues.

Había transcurrido una hora, después de dos permisos al baño y el polo como estropajo del día anterior, volvía poco a poco a los ánimos de prestar atención a aquella aula que se iluminaba con el alba tras la estribación de la ciudad universitaria.

Terminé las tres prácticas del día sin que me haya percatado que Juan lo había terminado hace media hora e iba avanzando con nuevos temas; me zumbaba la cabeza, estaba como trompo dando vueltas sin parar (sin haber movido dedo alguno) ¡alto! Asombrado levanté la mirada y me puse a explorar por el mágico mundo de la internet... como quien uno no quiere la cosa encontré el blog de un amigo, me agradó el diseño, la estructura y el hecho de cómo estaba enfocado, no era el único, habían más blogs, era todo un mundo, ya ni pestañaba con sólo recorrer por la blogósfera. La curiosidad hambrienta me hizo pensar crear un blog, sin embargo me viniero la preguntas de siempre: ¿de qué escribiría? ¿Más noticias? ¿Mi diario personal? ¿Mis aventuras culi.narias? ¿La política? ¿Filosofía? ¿Psiconalásis? ¿Música? Pues todo me parecía excesivo y un nuevo pasatiempo al que le dedicaría partes del destino.

The blue room, fue en ese entonces el EP de Coldplay que no dejaba de escuchar cuando esperaba superar a la combi compañera en al gran avenida Túpac Amaru -así lo llamaré- y no se me ocurrió mejor que pasar a limpio los pensamientos que hay veces son catalogados como poemas a una base electrónica.

Día ejecución fue un tácito opacamiento que me llenó dos días antes al ver y escuchar por un canal de televisión que Sendero Luminoso estaba dando indicios de resurgir por las zonas del alto Ayacucho, Apurimac y selva peruana, no viví exactamente el verdadero terror que hayan provocado aliados de diferentes personas y coincidentes "amistades", no tengo recuerdos exactos de cochesbomba, apagones y perros muertos en las esquinas, pero sí algo recuerdo es lo que sentía. El primer post estaba hecho.

Desconocía mucho de los directorios, counter y trucos para adornar mi pequeño mundo que surgía sin premura a lo que luego estuve medio adicto.

El segundo post y el tercer post siguieron esa onda expresionista, me detenia en cualquier parte que estuviese a escribirlos, ya sea desde el arrabal más lúgubre hasta los hoteles más fichos.
The blue room me iba dejando de parecer original, dos días de prueba con Poesía de un ser imaginario cambiaron la mañana que decidí mezclar: pomeario y diario... PoeDiario.

Fui conociendo amigos de ultramar, leyendo blogs personales, entrando a ese mundo que hasta ahora me es como ayuda en esos momentos compungido entre el blanco y el negro.

Ese tiempo se fue volando con cambios acompañados y con el estusiasmo de seguir ya que no me es preciso saber qué vendrá después.

1 comentarios:

Milagros Sánchez dijo...

Ya hemos vuelto de vacaciones y queremos hacerte un obsequio porque además de tu participación también tenemos otras razones que exponemos en el blog. Pásate a recogerlo cuando puedas y esperamos que te guste.
Besos multicolores.

Mi vicio...

¿Jugamos Ping-pong?