viernes, 2 de mayo de 2008

Un año

Por las tierras que ahora se levantan en polvo, tus cenizas se respira, abuelo.
La sombra de la media luna

Siembran lágrimas dulces
cuales brazos lignarios
esperan equinoccio invisible
tras las remotas latitudes
provocado por el recuerdo
escudero al terreno indómito.

Lápida que se va en escorzo
y la mutación nocturna,
sediento pide respirar
pensares; resplandor de la ceniza.

Plomizos temblares
susurran a los árboles ebúrneos
al ver romperse las epístolas pretéritas
sobre el carbón temerario
hecho huella del equino durmiente.

Desatado de la raíz futura,
tinieblas en oblación,
sucumben el cuerpo contra el muro

cuando los corceles del alto
retornan en zancadas silenciosas
a la sombra de la media luna.

1 comentarios:

Milagros Sánchez dijo...

Se nota, se palpa, se siente el filo de la guadaña tras esa negra sombra de la media luna como melancolía plomiza del silencio...
Ya se te va echando de menos, esperamos verte renovado.
Besos multicolores de nuestra parte.

Mi vicio...

¿Jugamos Ping-pong?